Aud WAGNER: Preludio de Tristán e Isolda

  • El compositor alemán Richard Wagner revolucionó la ópera con su idea de la “obra de arte total” que unificaba todos los elementos.
  • Las óperas de Wagner -llamadas dramas musicales- no se dividen en secciones (arias, conjuntos, etcétera) sino que son continuas; están unificadas por leitmotiv o temas recurrentes que representan a una persona, un lugar o una idea.
  • El carácter emocional de la música de wagner es realzado por su frecuente empleo de la disonancia cromática.
  • La obra más famosas de Wagner es su ciclo de cuatro óperas El anillo del nibelumgo.

Wagner aparece como el fenómeno individual más importante de la vida musical del finales del siglo XIX. Los historiadores dividen muchas veces el periodo en “antes” y “después de Wagner”. El curso de la música prosromántica resulta inimaginable sin el imparto de esta compleja figura.

Wagner abolió el concepto de arias, dúos, conjuntos, coros y ballets separados. Su propósito era la creación de un tejido continuo de melodía que nunca permitiera que las emociones se enfriaran. Para ello desarrolló una “melodía infinita” moldeada conforme a las inflexiones naturales del idioma alemán, más melodiosa que el recitativo tradicional, pero más flexible y libre que el aria tradicional. El concepto wagneriano de ópera o drama musical, como se conocieron sus últimas obras, era el de una obra de arte tonal en la que todas las artes -música, poesía, drama y espectáculo visual- se fusionaran.

La orquesta es el centro y el elemento unificador en el drama musical wagneriano. Envuelve a los personajes y al público en una ola sonora que encarna el ideal del periodo romántico. El tejido orquestal lo constituyen temas concisos, los leitmotivs o motivos conductores” -Wagner los llamaba temas básicos- que a lo largo de una obra se repiten una y otra vez, sometidos a variación y desarrollo como los temas y motivos de una sinfonía. Los leitmotivs tienen significados específicos. Tienen el extraño poder de sugerir con unas cuantas notas una persona, una emoción, una idea, un objeto (el oro, el anillo, la espada) o un paisaje (el Rin, la patria de Tristán…). Mediante un proceso de transformación continua, los leitmotivs trazan el curso del drama, los cambios en los personajes, sus experiencias y recuerdos, y sus pensamientos y deseos ocultos. Los leitmotivs van acumulando capa sobra capa de significado, ellos mismos se convierten en personajes del drama.

Preludio de Tristán e Isolda

Tristán e Isolda es una ópera en tres actos con música y libreto de Richard Wagner, basado en una leyenda celta. Fue compuesta entre 1857 y 1859. Este Preludio que nos ocupa corresponde a la obertura de la ópera, y es una de las obras más influyentes e importantes en la Historia de la Música, por su audaz empleo del cromatismo y la modulación.

En efecto, esta ópera influyó notablemente en la posterior generación de compositores europeos, que vieron en Tristán el comienzo del fin de la armonía tradicional y de la tonalidad así como el punto de partida de algunas de las revoluciones musicales más importantes del siglo XX.

El Preludio del Acto I de la ópera es un movimiento sinfónico de enorme originalidad, complejidad y poder evocador. Se trata de una forma libre que desafía todos los esquemas preexistentes acerca de la forma musical, pues ni la tonalidad (inestable y ambigua), ni los elementos temáticos (breves y poco contrastados) constituyen elementos suficientemente claros desde el punto de vista formal.

La textura eminentemente contrapuntística -con solapamientos continuos de motivos y frases musicales- y la exclusión de procesos cadenciales conclusivos confieren a la obra una continuidad que dificulta la aplicación de los criterios habituales de segmentación formal.

A pesar de lo anterior, el Preludio de Tristán e Isolda exhibe una desafiante coherencia formal que resulta de la perfecta imbricación de los procesos armónicos y contrapuntísticos, así como del modélico manejo de los procesos de tensión y distensión musical, que acaban por trazar una especie de gran arco musical que alcanza pacientemente un intenso clímax en el c.83 para desvanecerse bruscamente después, retrocediendo al punto de partida.