Aud MESSIAEN: Cuarteto para el fin de los tiempos, Liturgia de cristal (1ºmov)

Oliver Messiaen y la era de la posguerra por Andrea García Colmenar

Oliver Messiaen fue un compositor y ornitólogo de destacable importancia. Nació en el año 1908 en Avignon (Francia) y murió en 1992. Procedía de una familia con tradición literaria: su padre, profesor de inglés, y traductor Shakespeare al francés, y su madre fue una importante poetisa le dieron lo que él mismo nombrará como una «educación mágica».

A los 7 años y con el estallido de la I Guerra Mundial (1914) se transladan a otra ciudad donde Messiaen empieza a aprender a tocar el piano y a componer. Cuando la Guerra finalizó, la familia se traslada a París y, con 11 años, ingresó en el Conservatorio de París. A los 19 años ya era capaz de tocar obras increíblemente difíciles de JS Bach al órgano. Cuando cumplió 23 años, ingresó como organista en la Iglesia de la Santísima Trinidad en París, puesto que ocupará hasta el final de sus días.

Oliver Messiaen fue  un hombre de muchos intereses: pintura, literatura, lo oriental de lo que tomó no sólo la cultura musical sino también el teatro, la literatura ¡e incluso la cocina de países extranjeros! Se inspiró en la música griega e india, entre otras, y más tarde, su fuente más constante de inspiración melódica fue su amor por la naturaleza, en especial por el canto de los pájaros: observaba el canto de muchos pájaros de la misma especie (canarios, mirlos, etc) y unía lo mejor de cada canto en una única melodías, de tal forma, esa melodía sonaba al “canario perfecto´´ o al ´´mirlo perfecto´´.

También mostró un gran interés por los cantos gregorianos y la música eclesiástica medieval. Messiaen sostuvo que el arte es la expresión ideal de la fe religiosa, y consideraba que su sentimiento religioso estaba en el centro de su arte, como estudiaremos en el “cuarteto para fin de los tiempos ´´. Estos recursos técnicos permitieron a Messiaen adoptar un estilo musical independiente en la primera mitad del siglo XX, como su Sinfonía Turangalia, una monumental obra de diez movimientos.

Campo de prisioneros Stalag VIII-A en 1941

Cartel anunciando el estreno de “Cuarteto para el fin de los tiempo” de Messiaen

Messiaen y la II Guerra Mundial

Cuando la segunda guerra mundial estalló Messiaen tenía unos 30 años de edad y fue reclutado por el ejército francés para participar en la guerra. En seguida fue secuestrado por los alemanes y trasladado a un campamento de prisioneros de guerra, en Sajonia.

Entre estos prisioneros, conoció a tres músicos franceses: un violinista, un violonchista y un clarinetista. Allí compuso el Cuarteto para el fin de los tiempos: una pieza de música de cámara de ocho movimientos que le ayudó a sobrellevar esos terribles momentos.

Una vez acabado el cuarteto, Messian y sus amigos decidieron organizar un concierto para estrenarla en el campo de concentración, para el resto de prisioneros como público. El violinista y el clarinetista tenían sus propios instrumentos, y encontraron un violonchelo muy viejo al que le faltaba alguna que otra cuerda y un piano muy viejo y practicamente destrozado (por supuesto desafinado) que tocaría él. El concierto se celebró en una noche fría de enero, ante cinco mil prisioneros franceses, belgas y de otras nacionalidades.

Cuarteto para el fin del Tiempo de Messiaen

Composición música de cámara escrita en 1941 compuesta por Olivier Messiaen cuando estaba en Stalag VIIA, un centro de prisioneros de Sajonia. Testimonia el coraje del espíritu humano. La fuerza y el misticismo de la música se perciben casi de inmediato.

Aud MESSIAEN: Cuarteto para el fin de los tiempos. Primer movimiento “La liturgia de cristal´´.

Es una obra de música de cámara para violín, clarinete, violonchelo y piano.

Esta escrita con una textura de melodía acompañada: el piano no interpreta en ningún momento una melodía principal: su función es de acompañamiento del resto de los instrumentos.

Utiliza un tempo muy marcado pero no muy rápido;

Este primer movimiento denominada “Liturgia de cristal” representa el despertar de los pájaros entre las tres y las cuatro de la mañana, donde los dos instrumentos de cuerda realizan un papel fundamental. En sus melodías hay diminutos silencios entre las notas para imitar el canto de los pájaros.